Bien, la duda esta me llegó cuando me puse a pensar en mi próxima partida de Anima.
En una partida se pueden hacer campañas determinantes para el mundo, o pequeños asuntos triviales, que en conjunto ayuden al mundo en el que se encuentran los pjs.
Yo personalmente suelo preferir la segunda opción, la de los asuntos triviales, me gusta dar a mis jugadores la sensación de que son parte de un mundo en el que suceden muchas cosas, que no son ellos solos contra el malo de turno. Que igual que ellos están luchando en ese momento por la idendependencia de un reino, haya otras personas que estén haciendo otras cosas más o menos importantes. Por tanto evito esto, para que el personaje no piense que es la persona más importante del mundo y por tanto con más derechos y que pueda derivar en dictaduras y salidas de tono por parte de los personajes.
No me gusta que la partida dé la sensación de todopoderosía, es decir que sin los personajes el mundo esté acabado, que si ellos no consiguen acabar con su enemigo, no solo habrán muerto viendo incumplidos sus objetivos, sino que arrastraran a toda la humanidad tras de si.
Esta situación que describo puede apreciarse en la mayoría de los videojuegos de rol japoneses que hay en el mercado y en montones de animes. Entiendo que dado el caracter épico de los Jdr, los personajes sean de caracter heroico, pero que el destino del mundo carge sobre sus espaldas, me parece demasiado prototípico.
Pero también es cierto que si se saben realizar en el momento adecuado, las partidas del tipo salvar al mundo pueden dar un tinte de fin de libro de aventuras, aunque muchos son los masters que llegan a esta conclusión muchos otros no ven la utilidad última de estas partidas.
Cuando el nivel de poder de los personajes es desorbitado debido a la gran cantidad de sesiones que se han jugado, es probable que ya hayan desvelado gran parte de los finos hilos que mueven los acontecimientos en cuestión, entonces lo único que queda es enfrentarlos contra el “Final Boss”. Y en ese momento si que lo veo bien, desde luego hacer el final apoteósico, es que no se podría concebir otro final para una campaña.
Asi pues y a modo de conclusión, creo que el tono épico solo debe de alcanzarse en el ultimo tramo de la historia, pero no antes y tampoco abusar de el.